Sunday, January 08, 2017

LA IGLESIA CONTRA LAS DICTADURAS: Perón con su Zanín, y, Trujillo con su Zanini

NOTIHISTORIADOMINICANA

Por: Francisco M. Berroa Ubiera
Historiador

El Dictador Rafael Trujillo en compañía del Nuncio Lino Zanini en 1959

Los obispos católicos Mario Zanín y Lino Zanini fueron nuncios apostólicos.  Un nuncio apostólico o papal es el representante diplomático de la Santa Sede en un país determinado y tiene rango de Embajador.  Inclusive, al momento de ejercer sus funciones es investido por el Papa con el rango eclesiástico de Arzobispo.  Normalmente su residencia es la embajada de la Santa Sede o la nunciatura apostólica del país determinado, cuyo local goza de los mismos privilegios e inmunidades que una embajada.

Muchos dominicanos recuerdan a un doctor Joaquín Balaguer atlético saltando la verja perimetral de su casa, desde el patio, para refugiarse en el local de la Santa Sede, contigua a su hogar, hazaña que se produjo el 16 de enero de 1962, al quedar disuelto el Primer Consejo de Estado presidido por él, que fue organizado al iniciarse la construcción democrática tras la caída del oprobioso régimen de Trujillo.

El general Juan Domingo Perón gobernó en la República de Argentina desde 1946 a 1955 cuando se produjo el golpe de estado militar que lo expulsa de su país hasta 1973.

Estando disfrutando de las mieles del poder fue designado un nuevo representante de la Santa Sede en la nunciatura apostólica de Buenos Aires.  La designación de Nuncio Papal en Argentina recayó sobre un sacerdote jesuita que había desempeñado el mismo cargo tanto en China (1933-1946)  como en Chile (1947-1953).  El Obispo Mario Zanín  desempeñó su función diplomática en Argentina durante el periodo 1953 al 4 de agosto de 1958 cuando muere.

Arzobispo Mario Zanín
La llegada al país sudamericano del Obispo Zanín fue vista con mucha ojeriza por el Presidente Perón, quien posteriormente lo responsabilizaría de haber ayudado a realizar el golpe de estado en su contra.

Incluso, durante su exilio dominicano, cuando el Papa Juan XXIII designa al Nuncio Lino Zanini[1] en la República Dominicana, el 16 de junio de 1959, de inmediato el general Perón, un poco confundido, advierte al general Trujillo que sus días estaban contados al producirse la llegada del nuncio Zanini a quien Perón confundía con Zanín.  Quizás lo hacía porque los apellidos de ambos tienen cierto parecido y comenzaban con Z, la última letra del alfabeto castellano, que para el inconsciente de Perón ello significaba el fin.

Sin embargo, contrario a la opinión de Perón, el Nuncio designado en la República Dominicana era el italiano Lino Zanini quien actúa conforme a la previsión de Perón,  promoviendo de inmediato una lucha soterrada en contra de Trujillo que daría lugar a la famosa “Carta Pastoral” en contra de la dictadura trujillista la cual fue leída en las 687 iglesias católicas que en ese momento existían en el país el día 29 de enero de 1960, dando inicio a la confrontación de la iglesia católica con la dictadura de Rafael Trujillo.


Nota:


[1] El 16 de junio 1959 el Papa Juan XXIII lo nombró arzobispo titular de Adrianópolis de Emimonto y nuncio apostólico en la República Dominicana , Puerto Rico y las Antillas (Nota de Francisco Berroa).

Friday, January 06, 2017

GENERAL AUGUSTO CESAR SANDINO

NOTIHISTORIADOMINICANA

Sandino en su mula
El general Sandino con su Estado Mayor


 Por: Francisco Berroa Ubiera
Historiador

El "General de hombres libres" Augusto César Sandino, cuyo nombre era: Augusto Nicolás Calderón Sandino, nació en Niquinohomo, Nicaragua en 18 de mayo de 1895.  Hombre de origen muy humilde, hijo natural de la señora Margarita Calderón Ruízuna trabajadora recolectora de café, con el hacendado Don Gregorio Sandino López, quien lo reconocería como su hijo en 1905 y ese mismo año pasa a vivir a su lado dedicándose al estudio y los negocios realizados por su progenitor.
El mismo Sandino, en 1933, le confesó al poeta, escritor y periodista, Don José Román, autor del libro "Maldito País", lo siguiente:

"Abrí los ojos en la miseria y fui creciendo en la miseria, aun sin los menesteres más esenciales para un niño, y mientras mi madre cortaba café, yo quedaba abandonado.
Desde que pude andar lo hice bajo los cafetales, ayudando a mi madre a llenar la cesta para ganar unos centavos. Mal vestido y peor alimentado en aquellas frías cordilleras.
Así es como fui creciendo o quizá por eso es que no crecí.
Cuando no era el café, era el trigo, el maíz u otros cereales los que nos mandaban a recolectar, con sueldos tan mínimos y tareas tan rudas que la existencia nos era un dolor."

Nuestro héroe realizó desde muy joven distintos oficios y tareas laborales.  Se dedicó a la minería y otras actividades laborales en Nicaragua; más tarde, vivió en La Ceiba de Honduras en donde trabajaba en el ingenio azucarero "Montecristo"; Luego trabaja para United Fruit Company residiendo en Puerto Barrios de Guatemala, y, establecido luego en el estado de Tamaulipas, México, trabaja para la empresa Huasteca Petroleum Company, aunque luego fue mecánico, comerciante y arrendatario de una estación gasolinera en Cerro Azul, donde reside entre 1923 a 1925.

Sale de México el 15 de mayo de 1925 vía Guatemala y El Salvador pisando tierra Nicaragüense el 1ro de junio de 1925.  Visita Niquinohomo su lar natal, y de ahí pasa al Departamento de Nueva Segovia para trabajar en la mina de San Albino en plena cordillera, en donde por su honestidad fue designado encargado de almacén.

Invadido su país por los Estados Unidos desde 1916 decide organizar un Ejercito Autonomista que se organiza como una fuerza guerrillera de liberación nacional y anti-imperialista.  Al principio contaba con apenas con dos docenas de hombres, pero muy pronto fue respaldado por su pueblo, y poco tiempo después de iniciada la guerra de guerrilla disponía en toda Nicaragua de unos 3,000 combatientes y de una enorme cantidad de colaboradores y simpatizantes.
General Sandino

Cuando muchos de los dirigentes rebeldes firman el pacto Stinson-Moncada o "Espino Negro", en 1927, Sandino decide decir no a la capitulación y dice en Gali el 12 de mayo de 1927: “Yo no estoy dispuesto a entregar mis armas en caso de que todos lo hagan. Yo me hare morir con los pocos que me acompañen, porque es preferible hacernos morir como rebeldes y no morir como esclavos".

Poco tiempo después, en julio de 1927 hace público esta declaración:

MANIFIESTO[1]
A los Nicaragüenses, a los Centroamericanos, a la Raza Indo hispana:
El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído.
Soy nicaragüense y me siento orgulloso de que en mis venas circule, más que cualquiera, la sangre india americana que por atavismo encierra el misterio de ser patriota leal y sincero.
El vínculo de nacionalidad me da derecho a sumir la responsabilidad de mis actos en las cuestiones de Nicaragua y, por ende, de la América Central y de todo el Continente de nuestra habla, sin importarme que los pesimistas y los cobardes me den el título que a su calidad de eunucos más les acomode.
Soy trabajador de la ciudad, artesano como se dice en este país, pero mi ideal campea en un amplio horizonte de internacionalismo, en el derecho de ser libre y de exigir justicia, aunque para alcanzar ese estado de perfección sea necesario derramar la propia y la ajena sangre. Que soy plebeyo dirán los oligarcas o sean las ocas del cenagal.
No importa: mi mayor honra es surgir del seno de los oprimidos, que son el alma y el nervio de la raza, los que hemos vivido postergados y a merced de los desvergonzados sicarios que ayudaron a incubar el delito de alta traición: los conservadores de Nicaragua que hirieron el corazón libre de la Patria y que nos perseguían encarnizadamente como si no fuéramos hijos de una misma nación.
Hace diecisiete años Adolfo Díaz y Emiliano Chamorro dejaron de ser nicaragüenses, porque la ambición mató el derecho de su nacionalidad, pues ellos arrancaron del asta la bandera que nos cubría a todos los nicaragüenses. Hoy esa bandera ondea perezosa y humillada por la ingratitud e indiferencia de sus hijos que no hacen un esfuerzo sobrehumano para libertarla de las garras de la monstruosa águila de pico encorvado que se alimenta con la sangre de este pueblo, mientras en el Campo Marte de Managua flota la bandera que representa el asesinato de pueblos débiles y enemiga de nuestra raza e idioma.
¿Quiénes son los que ataron a mi patria al poste de la ignominia? Díaz y Chamorro y sus secuaces que aún quieren tener derecho a gobernar esta desventurada patria, apoyados por las bayonetas y las Springfield del invasor.
¡No! ¡Mil veces no!
La revolución liberal está en pie. Hay quienes no han traicionado, quienes no claudicaron ni vendieron sus rifles para satisfacer la ambición de Moncada. Está en pie y hoy más que nunca fortalecida, porque sólo quedan en ella elementos de valor y abnegación.
Si desgraciadamente Moncada el traidor faltó a sus deberes de militar y de patriota, no fue porque la mayoría de los Jefes que formábamos en la Legión del Ejército Liberal fuéramos analfabetas, y que pudiera, por ese motivo, imponernos como emperador su desenfrenada ambición. En las filas del liberalismo hay hombres conscientes que saben interpretar los deberes que impone el honor militar, así como el decoro nacional, supuesto que el Ejército es la base fundamental en que descansa la honra de la Patria, y por lo mismo no puede personalizar sus actos porque faltaría a sus deberes.
Yo juzgo a Moncada ante la Historia y ante la Patria como un desertor de nuestras filas, con el agravante de haberse pasado al enemigo
Nadie lo autorizo a que abandonara las filas de la revolución para que celebrar tratados secretos con el enemigo, mayormente con los invasores de mi Patria.  Su jerarquía le obligaba a morir como hombre antes que aceptar la humillación de su Patria, de su Partido y de sus correligionarios.
¡Crímenes imperdonables que reclama la vindicta!
Los pesimistas dirán que soy muy pequeño para la obra que tengo emprendida; pero mi insignificancia está sobrepujada por la altivez de mi corazón de patriota, y así juro ante la Patria y ante la historia que mi espada defenderá, el decoro nacional y que será redención para los oprimidos.
Acepto la invitación a la lucha y yo mismo la provoco y al reto del invasor cobarde y de los traidores de mi Patria, contesto con mi grito de combate y mi pecho y el de mis soldados formarán murallas donde se lleguen a estrellar legiones de los enemigos de Nicaragua. Podrá morir el último de mis soldados, que son los soldados de la libertad de Nicaragua, pero antes, más de un batallón de los vuestros, invasor rubio, habrán mordido el polvo de mis agrestes montañas.
No seré Magdalena que de rodillas implore el perdón de mis enemigos, que son los enemigos de Nicaragua, porque creo que nadie tiene derecho en la tierra a ser semidiós.
Quiero convencer a los nicaragüenses fríos, a los centroamericanos indiferentes y a la raza indohispana, que en una estribación de la cordillera andina, hay un grupo de patriotas que sabrán luchar y morir como hombres, en lucha abierta, defendiendo el decoro nacional.
Venid, gleba de morfinómanos; venid a asesinarnos en nuestra propia tierra, que yo os espero a pie firme al frente de mis patriotas soldados, sin importarme el número de vosotros; pero tened presente que cuando esto suceda, la destrucción de vuestra grandeza trepidará en el Capitolio de Washington, enrojeciendo con vuestra sangre la esfera blanca que corona vuestra famosa White House, antro donde maquináis vuestros crímenes.
Yo quiero asegurar a los Gobiernos de Centro América, mayormente al de Honduras, que mi actitud no debe preocuparle, creyendo que porque tengo elementos más que suficientes, invadiría su territorio en actitud bélica para derrocarlo. No. No soy un mercenario sino un patriota que no permite un ultraje a nuestra soberanía.
Deseo que, ya que la naturaleza ha dotado a nuestra patria de riquezas envidiables y nos ha puesto como el punto de reunión del mundo y que ese privilegio natural es el que ha dado lugar a que seamos codiciados hasta el extremo de querernos esclavizar, por lo mismo anhelo romper la ligadura con que nos ha atado el nefasto chamorrismo.
Nuestra joven patria, esa morena tropical, debe ser la que ostente n su cabeza el gorro frigio con el bellísimo lema que simboliza nuestra divisa Rojo y Negro y no la violada por aventureros morfinómanos yankees traídos por cuatro esperpentos que dicen haber nacido aquí en mi Patria.
El mundo sería un desequilibrado permitiendo que sólo los Estados Unidos de Norte América sean dueños de nuestro Canal, pues sería tanto como quedar a merced de las decisiones del Coloso del Norte, de quién tendría que ser tributario; los absorbentes de mala fe, que quieren aparecer como dueños sin que justifiquen tal pretensión.
La civilización exige que se abra el Canal de Nicaragua, pero que se haga con capital de todo el mundo y no sea exclusivamente de Norte América, pues por lo menos la mitad del valor de las construcciones deberá ser con capital de la América Latina y la otra mitad de los demás países del mundo que desean tener acciones en dicha empresa, y que los Estados Unidos de Norte América sólo pueden tener los tres millones que les dieron a los traidores Chamorro, Díaz y Cuadra Pasos; y Nicaragua, mi Patria, recibirá los impuestos que en derecho y justicia le corresponden, con lo cual tendríamos suficientes ingresos para cruzar de ferrocarriles todo nuestro territorio y educar a nuestro pueblo en el verdadero ambiente de democracia efectiva, y asimismo seamos respetados y no nos miren con el sangriento desprecio que hoy sufrimos.
Pueblo hermano:
Al dejar expuestos mis ardientes deseos por la defensa de la Patria, os acojo en mis filas sin distinción de color político, siempre que vengáis bien intencionados para defender el decoro nacional, pues tened presente que a todos se puede engañar con el tiempo, pero con el tiempo no se puede engañar a todos.
Mineral de San Albino, Nueva Segovia, Nicaragua, C. A., Julio 1 de 1927.
Patria y Libertad
A. C. Sandino


El general José María Moncada con dos oficiales de US Marine Corps

Fue por esto que gracias a su lucha armada los nicaragüenses logran hacer una fuerte resistencia militar a la ocupación extranjera, lo cual dará lugar a la salida de las tropas invasoras en enero de 1933.

La última entrevista que diera el General Sandino fue el 3 de febrero de 1933 al periodista de LA PRENSA Adolfo Calero Orozco, en donde expresa lo siguiente:

Quiero la paz de Nicaragua y he venido a hacerla. Por años y años hicimos la viva del viva, mis compañeros de armas y yo, perseguidos por tierra y aire, calumniados a veces por nuestros mismos conciudadanos, cuya libertad buscábamos, pero llenos siempre de fe en el triunfo de la causa autonomista, que es la causa de la justicia. Idos los yanquis militares del territorio nacional, yo hubiera querido hacer la paz al día siguiente, pero la incomprensión, la desconfianza y el pesimismo se habían interpuesto”.

El mismo periodista que lo entrevista lo describe de esta forma:

“Estamos frente al hombre que por más de cinco años mantuvo, rifle al brazo, la rebelión autonomista más discutida en la historia e Hispano-América.  Sandino no corresponde al retrato que de él nos habíamos forjado.  Es un hombre de poco más de cinco pies de estatura y de unas ciento treinta y cinco libras de peso. Ojos pequeños, oscuros, de mirar vivo, tez blanca, un poco rojiza, el cutis maltratado y una fisonomía severa, aún cuando sonreía.”



Los generales Somoza García y Sandino o El Tiburón y la Sardina
Somoza dirigía la Guardia Nacional creada por EE.UU., y Sandino el Ejército Autonomista

El General de hombres libres, Augusto César Sandino, tras la firma de los acuerdos de paz, será traicionado, apresado y posteriormente ejecutado por órdenes del general Anastasio Somoza García en la capital nicaragüense, Managua, el 21 de febrero de 1934.




[1] Augusto C. Sandino. El Pensamiento Vivo. Tomo 1. Introducción, Selección y Notas de Sergio Ramírez. 2da. Ed. Editorial Nueva Nicaragua, 1984 Colaboración Especial del Instituto de Estudio del Sandinismo.

Monday, January 02, 2017

Ranfis Trujillo y los Estados Unidos

NOTIHISTORIADOMINICANA

Por; Francisco Berroa Ubiera
Historiador

El niño Ranfis Trujillo con atuendo de coronel 

Rafael Leónidas Trujillo Martínez (a) Ranfis (1929-1969) fue el primogénito del Dictador Trujillo, y desde bien temprano lo concibió como el sucesor en el ejercicio del poder, a tal extremo que lo hizo coronel con apenas unos pocos años de edad.
Cuando Ranfis cumplió los 28 años de edad ya era Mayor general a la vez que era estudiante en la academia militar de Fort Leavenworth, Kansas.  Su hermano menor,  Rhadamés Trujillo Martínez era coronel, con apenas 16 años, y realizaba estudios en  Kemper Military Scholl in Bonneville, Montana.
La flecha indica al adolescente Rhadamés Trujillo, en carrera de entrenamiento
Ambos disponían de una formidable fuerza de seguridad constituida por más de 30 agentes, de los cuales había una seguridad permanente de 27 agentes, incluyendo personal de la Aviación Militar Dominicana (AMD).
Ranfis Trujillo sale de una peluquería en Kansas bien protegido
Un guardaespalda de Ranfis revisa y manipula  su pistola y porta en su cintura  un magnun .357
Ranfis Trujillo contaba con una asignación mensual de US$100,000.00 para cubrir sus gastos.  Pagaba US$100.00 diarios por una suite en el hotel Ambassador de Kansas City, y, disponía de una casa en alquiler, cerca de la Academia, donde pagaba US$450.00 de mensualidad.
El coronel Tuntin Sánchez, y el general Ranfis instruyen a su equipo de seguridad en Kansas City
Después de varios escándalos tanto en la academia, en Kansas, y en otras ciudades de los E.E.U.U.,  Ranfis Trujillo fue expulsado de la Academia de Fort Leavenworth.
Vino al país y desarrolla un fuerte antinorteamericanismo, a tal grado que como Jefe de la Fuerza Aérea prohibió a los soldados y oficiales residentes en la base comer Hamburguesas, y Hot Dogs, promoviendo un nacionalismo chauvinista, y creando una fuerte tensión en las relaciones bilaterales con los E.E.U.U., lo cual cataliza una reacción de adversidad hacia la dictadura de su padre por parte del gobierno del general Dwight Eisenhower.
Se sabe inclusive que Ranfis convence a su padre para que solicitara la salida de los norteamericanos de la base militar aeronaval que operaba en la bahía de Samaná, en las proximidades de Sabana de la Mar, donde funcionaba un aeropuerto militar y EEUU tenia instalados algunos misiles.

Ranfis era piloto de la Aviación Militar Dominicana (hoy Fuerza Aérea), y desde mediados de 1959, en su círculo íntimo, le apodaron “El Pato”, porque a raíz de la crisis provocada por las expediciones de Constanza, Maimón, y, Estero Hondo fue nombrado “General de Aire, Mar y Tierra”, y se comentaba que era como el pato que vuela (dirigía la aviación), nada (comandaba la marina), ocasionalmente hace vida en tierra -actuando como jefe del ejército-, y además dirigía el Centro de Entrenamiento de las Fuerzas Armadas (C.E.F.A.), una cuarta rama militar creada por su padre que disponía de fuerzas navales, anfibias, terrestres –infantería-, y aéreas, incluyendo comandos de paracaidistas.


Nota: La fuente de las fotografías es la Revista LIFE

Saturday, December 31, 2016

Las relaciones entre el general Juan Domingo Perón y el generalísimo Rafael Trujillo Molina

NOTIHISTORIADOMINICANA

Por: Dr. Francisco Berroa Ubiera
Historiador
Generalísimo Rafael Trujillo
General Juan Domingo Perón
Rafael Trujillo y sus homólogos: los dictadores del continente
Cuando los Estados Unidos,  y de manera especial el presidente general Dwight Eisenhower, decidieron apretarle  las cuerdas a las dictaduras latinoamericanas en los años ’50, fue el momento en el cual los dictadores comenzaron a caer uno tras otro. Y el generalísimo Rafael  Trujillo decide convertirse en anfitrión internacional de sus homólogos –dictadores- caídos en desgracia: Gustavo Rojas Pinilla de Colombia quien gobierna en esa nación de 1953 a 1957; Marcos Evangelista Pérez Jiménez de Venezuela, jefe supremo de Venezuela desde el 2 de diciembre de 1952 al 23 de enero de 1958; Juan Domingo Perón de Argentina quien gobernó en ese país de 1946 a 1955; Gerardo Machado Morales de Cuba, dictador desde 1925 a 1933, y Fulgencio Batista Zaldívar de Cuba, gobernante de facto desde el 10 de marzo de 1952 hasta su huida de Cuba el 1 de enero de 1959.
De acuerdo con el doctor Joaquín Balaguer, Trujillo dispensó un trato afable y cortés a los dictadores: Gerardo Machado cuando vino al país en 1933; a Juan Domingo Perón a su llegada desde Venezuela con el derrocado general Marcos Pérez Jiménez de Venezuela en 1958, y quien había gobernado en la Argentina de 1946 a 1955; y a Gustavo Rojas Pinilla, amo de Colombia de 1953 a 1957; a los dictadores que Trujillo trato con descortesía fueron Marcos Pérez Jiménez, quien gobernó en Venezuela de 1952 a 1958, y Fulgencio Batista Zaldívar de Cuba, expulsado del poder por Fidel Castro en 1ro de enero de 1959, sobre quienes escribiremos luego.
Las relaciones entre el general Juan Domingo Perón y el generalísimo Rafael Trujillo Molina
El general Juan Domingo Perón Tras haber gobernado Argentina desde 1946 fue derrocado por un golpe de Gorilas militares en septiembre de 1955, y en octubre salía de su país con dos maletas en un hidroavión bimotor Catalina con destino a Paraguay.
Luego, el día 6 de noviembre de 1955 recaló en Panamá, en donde se mantuvo hasta julio de 1956 cuando forzosamente fue enviado a Nicaragua.   Dicha expulsión estuvo motivada en el hecho de que en julio de 1956 se produjo en el Istmo una reunión de presidentes americanos, donde participaría el presidente de los EEUU, general  Dwight  Eisenhower, para celebrar los 130 años del Congreso Anfictiónico, convocado por Bolívar en 1826. El gobierno argentino, que estaba invitado a la cumbre, puso como condición para asistir, que el general Juan Domingo Perón estuviera fuera del territorio panameño.
Fue por esta razón que el general Perón fue sacado con destino a la vecina Nicaragua entre el 20 y el 29 de julio de 1956.  Tras permanecer unos días al lado de del general Anastasio Somoza (1933-1956) –luego sucedido por sus hijos: generales Luís Somoza Debayle (1956-1967), y Anastasio Somoza Debayle (1967-1979)- , el general Juan Domingo Perón, invitado por el general Marcos Pérez Jiménez (dictador de Venezuela entre 1953-1958),  llegó a Maiquetía  el día  8 de agosto de 1956, en su mano derecha tenía un libro de 246 páginas titulado:  “La fuerza es el derecho de las bestias”,  en alusión a una frase de  Cicerón, el cual escribió durante su estadía en Panamá, y, con la mano izquierda apretaba la mano de una rubia despampanante:  María Estela Martínez Cartas, hermosa bailarina porteña a quien conoció en el  night club “Happy Land”, en Ciudad de Panamá.
 La misma María Estela Martínez Cartas (a) Isabelita, que se convertiría en su esposa viviendo ambos en España el 15 de noviembre de 1961, y luego  en la Vicepresidenta de Argentina,  y más tarde en Presidenta de su país tras la muerte de Perón  ocurrida en fecha 1 de julio de 1973.
El general Pérez Jiménez se convirtió en su anfitrión en Venezuela, pero, al producirse el golpe de estado contra Pérez Jiménez de inmediato Perón busca refugio en la embajada dominicana de Caracas  el 23 de enero de 1958.
Trujillo con su amigo Perón
El embajador dominicano doctor Rafael Filiberto Bonnelly –quien tras la muerte de Trujillo ocupa la presidencia del Segundo Consejo de Estado (enero de 1962 a febrero de 1963)-, transmite a Perón una invitación del generalísimo Rafael Trujillo para que disponga de la embajada de ese país. El 23 de enero, se traslada con Isabel a la sede diplomática de Santo Domingo donde nuestro Embajador  le otorgó salvoconducto, en donde poco después se le reunirán sus amigos y colaboradores señores: John William Cooke, Américo Barrios, Guillermo Patricio Kelly, su fiel chofer Isaac Gilaberte, su secretario privado Ramón Landajo, el periodista Enrique Oliva y Roberto Galán.  El grupo permanece en la Legación Dominicana hasta el 27, con bastante sobresalto  pues personas no identificadas perpetraron un ataque contra el edificio con armas de fuego, siendo rechazadas por el personal de custodia.  Tras una rápida consulta telegráfica con Trujillo, el embajador Bonnelly adoptará las previsiones necesarias para el traslado de Perón a Santo Domingo. El mismo día 27, a las 17:50, aborda una aeronave que lo depositará en ciudad Trujillo (actual Santo Domingo) a las 20:45.
 Lo mismo hizo su anfitrión el general Marcos Pérez Jiménez quien también corrió hacia Santo Domingo.
Gral. Pérez Jiménez
Luego llegaría Fulgencio Batista de Cuba y en Santo Domingo se formaría un club de verdaderos dinosaurios políticos, ex dictadores, bajo la presidencia de generalísimo Rafael Trujillo.
Según Balaguer el trato de Trujillo hacia Juan Domingo Perón fue muy especial, y hubo ocasiones en que aceptó sus consejos.  Balaguer explica que el general Perón había sido quien le recomendó a Trujillo no dejar envejecer a los funcionarios en sus cargos, porque según él, luego “..Se envalentonan y llegan a creerse necesarios si se les deja envejecer en sus puestos”.[1]
Juan Domingo Perón Partió de Venezuela a la República Dominicana en enero de 1958 al producirse la caída del gobierno del dictador Marcos Pérez Jiménez quien también vino al país. El mismo Perón ha dicho lo siguiente: “En Santo Domingo me alojé en el Hotel Jaragua, que era demasiado lujoso para mí y estaba lleno de americanos, y como los americanos me producen alergia y además no tenía dinero, me fui a ver a Trujillo apenas llego Isabelita a Santo Domingo."
Agregando:
Cuando me recibió Trujillo, me trasladó a un Hotel del Gobierno que se llamaba hotel Pax -luego Hispaniola-, donde vivían los funcionarios, y allí estuve un año. Me cansé y fui a verle. "Mire Jefe-le dije-voy a alquilar una casita para vivir en las afueras", y él me ofreció una quinta a orilla del mar, una quinta maravillosa, donde viví como en el paraíso terrenal.  Por la mañana paseaba entre palmeras con Isabelita y llegábamos hasta el mar. ! Era una maravilla!".[2]

El Generalísimo Trujillo con el Presidente Negro Trujillo
Incluso, Trujillo le asignó al médico internista militar coronel Clarence Charles Dunlop para el cuidado de su salud, y su edecán militar lo fue el teniente coronel Augusto Salvador Montás Guerrero, con quien trabará una relativa amistad.

Aparentemente Trujillo fue uno de los que impulsó un pacto político electoral entre Arturo Frondizi y Juan Domingo Perón a inicios de 1958.  Sobre dicho pacto se sabe que:

“ (…) El 18 de enero de 1958, a 34 días de las elecciones presidenciales, Frigerio debía reunirse con el General para ajustar la redacción del texto final y ratificar que Perón y Frondizi se habían transformados en socios para derrocar al radicalismo más conservador y al régimen de Aramburu y Rojas (…) “
“(…) El 3 de febrero de 1958, a veinte días de las elecciones, Frigerio se encontró con Perón en República Dominicana para ratificar un pacto que beneficiaba a ambas partes y transformaría en adorno político a Aramburu, Rojas y Balbín. “
“El General recibió 85.000 dólares como garantía del cumplimiento, en el cual Frondizi, como candidato ha declarado solemne y públicamente su propósito de rectificar la política económica antinacional, restablecer las conquistas del justicialismo y permitir la expresión política y sindical de la masa popular”, ordenó el Comando Táctico Peronista, por indicación del delegado Cooke, en un comunicado fechado el 13 de febrero de 1958, que la mejor forma de enfrentar la ocupación es votar por Frondizi. “
“El acuerdo secreto tenía las firmas de Perón, Cooke, Frondizi y Frigerio. Sin embargo, el candidato radical intransigente nunca reconoció el pacto firmado por su delegado en la república Dominicana. Y esa reticencia escondía una simple razón electoral: Para triunfar ante Balbín, Frondizi necesitaba la adhesión del General y los votos gorilas que pertenecían a la burguesía ilustrada. Esos votos eran la diferencia entre la victoria y la derrota, y Frondizi no iba a poner en juego su acceso al poder por un reconocimiento que podía darse en el futuro cuando las circunstancias políticas así lo indicaran (…) “
“En las elecciones presidenciales del 23 de febrero de 1958, Frondizi obtuvo el 44,9% del electorado, 133 de las 87 bancas de la Cámara de Diputados, el control total del senado y el manejo de todas las gobernaciones.”
“(…) Desde República Dominicana, Perón sonreía sin parar- A miles de kilómetros de allí, Rojas no quería ceder el poder a Frondizi, pero Aramburu evaluó su futuro políticos y rechazó la presión del jefe de la Armada. Entonces, apoyado por el Ejército, respetó la voluntad popular y el primero de mayo de 1958 entregó la banda y el bastón presidencial a Frondizi, que se comprometió a “una amplia y generosa amnistía” para sepultar todos los crímenes cometidos por la Revolución Libertadora.”[3]

Perón de compra en un supermercado de Santo Domingo
Sobre Trujillo el general Perón siempre habló con el mayor respeto y admiración porque como militar tenía sentido de lealtad absoluta.  Como se dice en el argot dominicano: “Trujillo lo sacó de la Olla”, ósea, de la pobreza  que trajo de Venezuela regalándole a su arribo la suma de US$30,000.00, y, periódicamente le obsequiaba altas sumas de dinero,  costeándole además su estadía y la de sus colaboradores en el país hasta su salida en enero de 1960, cuando según Balaguer Perón notó que a Trujillo las cosas se le estaban poniendo color de hormiga.
Sobre cómo el general argentino veía a Trujillo, Perón sostiene lo siguiente:
"Siempre le ví admirablemente vestido, y sus ademanes eran también pulcros y correctos.  Si iba de uniforme nadie llevaba mejor el uniforme, y me decía por ejemplo: “Yo sé que algunos me llaman “Chapita” porque me visto mucho de uniforme, me pongo condecoraciones y, si voy de paisano, llevo trajes impecables.  Pero si hago tanto uso de mis uniformes es porque soy el Jefe del Ejército y quiero que los oficiales de aquí, que  son más bien dejados y abandonados, me imiten y vayan correctamente vestidos.  Me gustaría andar por la ciudad  y por las calles con un pantalón y una camisa colgando como un "atorrante".  Iría más cómodo.  En este calor tropical para mí es un verdadero sacrificio ponerme todas las condecoraciones sobre mi uniforme, pero yo  soy el general y tengo que dar ejemplo a mis oficiales y soldados, y cuando el general anda mal vestido, los soldados y los oficiales van hechos unos zarrapastrosos".[4]

En la entrevista citada anteriormente, el general Perón comenta que le decía a Trujillo que promoviera obras sociales, y que él le respondió diciendo:
“Mire usted, Perón, la obra social que usted realizo en su país no puede hacerse en Santo Domingo porque la República de Argentina es muy diferente.  En la Argentina la población es blanca y procede de países europeos, mientras que en Santo Domingo el 80 por ciento es negro, y al negro no puede ayudársele con una obra social porque la destruye, la descompone enseguida.  La Argentina es un país bastante evolucionado, donde las instituciones para el bienestar social pueden funcionar normalmente.  En Santo Domingo hay que hacer algo así como una justicia social, paternal, y eso es lo que yo hago.  Yo he creado mis fundaciones.  Doy trabajo y hago trabajar a la gente.  Regalo tierras.  He comprobado que esto último no vale en Santo Domingo porque las tierras que yo regalo a los negros las venden al cabo de un año".[5]  Me preguntó Trujillo un día si yo notaba bienestar en la vida de Santo Domingo, y le conteste afirmativamente.  "Pues ese bienestar -me dijo-es el único que nosotros podemos dar y es conforme con las condiciones especiales de la población que nosotros tenemos."

Perón alababa a Trujillo y llegó a decir que era bondadoso, que perdonaba a sus enemigos.  Afirmaba:
"Yo he vivido en Santo Domingo, junto a Trujillo, y si hay alguna persona que le conozca soy yo.  Comíamos juntos una vez por semana y hablábamos horas enteras.  Le conozco a fondo.  Era un hombre paternal.  Todo el mundo le traicionaba. Ese José René Román Fernández, general hecho por Trujillo, casado con una sobrina de Trujillo, fue nombrado Ministro del ejército, y Trujillo le pregunto cómo andaba de dinero y si tenía deudas, "porque un ministro tiene que tener las finanzas en condiciones"; y ese René Román le dijo a Trujillo: " Si Jefe tengo una deuda de 300,000 dólares"; ese Rene Román a quien Trujillo pago sus deudas para que pudiera ser ministro; ese malvado (Perón emplea una expresión muy dura, que concernía a la madre del interesado) ese es el que hizo la revolución y tramó el asesinato de Trujillo."
"Los que mataron a Trujillo eran hombres que habían comido con él, que le habían dado lo que eran y que habían rastreado los pies de Trujillo como culebras".[6]

Sobre la muerte de Trujillo Perón indica lo siguiente:  "Murió heroicamente.  Andaba siempre solo y su chofer le advirtió: "Jefe, voy a dar marcha atrás porque son muchos.  Y el contesto: "No señor usted se para y vamos a pelear."[7]
Según Balaguer al producirse de la llegada al país del nuncio de su santidad Lino Zanini a fines de 1959, de inmediato Perón le escribió para informarle sobre el peligro que existía con la llegada del nuevo representante de la Iglesia Católica, porque en su experiencia, a la llegada de Zanini a la Argentina se produjo su derrocamiento. Aunque de acuerdo con Bernardo Vega el Zanini de Perón era otro y él estaba confundido.
Perón con Isabelita, detrás su edecán militar
Como el mismo Perón ha comentado en la entrevista citada él llegó a sugerirle a Trujillo reformas sociales con las cuales creía estabilizaría más su régimen. Trujillo las desestima por prejuicios raciales. Como también rechazó que Perón desfilara con un grupo de obreros al cumplirse el 25 aniversario de la adopción de su título de “Benefactor de la Patria”. 
Algunos cronistas de la época llegaron a decir que Trujillo le pidió a Perón que estuviese a su lado en el palco presidencial cuando se produjo el desfile militar con motivo del 27 de febrero de 1959, y juntos presenciaron la marcha de los militares y de las carrozas alegóricas a la importante efeméride patria.
En 1959 se produjeron las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo con el respaldo del régimen cubano comandado por Fidel Castro de quien se ha dicho que era peronista.[8]
En enero de 1960 Trujillo recibió la visita de dos emisarios del imperio norteamericano: su socio y amigo William Pawley y el senador demócrata por La Florida George Smathers, quienes trataron de convencer a Trujillo para que abandonara el país y abriera paso a la democracia. Pero todavía Rafael Trujillo creía que estaba montado en un tigre, [9] tal y como le había dicho a uno de sus amigos: el ex dictador de Venezuela general Marcos Pérez Jiménez, según narra Flor de Oro Trujillo la primera hija del Dictador dominicano:
Corría el año 1960.  Los dictadores habían caído como bolos luego de la Segunda Guerra Mundial, pero cuando un asistente del ya derrocado dictador Marcos Pérez Jiménez le sugirió a Trujillo “retirarse”, este rey entre los caudillos le respondió bruscamente: “Estoy montado sobre un tigre y si me caigo me comerá”. Hasta Trujillo tuvo que haberse dado cuenta de que ya estaba acorralado, pero, aún así, se aferró al poder, como la magnificencia de un animal enloquecido, montado sobre ese tigre.”[10]

Al ver el cielo tan nublado el general Juan Domingo Perón decide su salida del país, partiendo hacia España en un avión de La compañía aérea VARIG de Brasil el día  27 de enero de 1960.

Referencias:


[1] Balaguer.  Memorias, P. 260.
[2] Entrevista de EFE para Excélsior de México, 1967.
[3] Jorge Busti.  El mito de la fortuna de Juan Domingo Perón. http://www.informedigital.com.ar/secciones/opiniones/61016-el-mito-de-la-fortuna-de-juan-domingo-peron.htm
[4] Entrevista de EFE para Excélsior de México, 1967.
[5] Ibídem.
[6] Ibídem.
[7] Ibídem
[8] “Cuando tenía 21 años Fidel Castro estuvo cerca del peronismo, aceptó dinero peronista para una campaña antiimperialista de extensión continental y se relacionó con agentes políticos y sindicales enviados desde Buenos Aires a La Habana.”
“Sin embargo, esa relación tuvo corta vida porque aunque Castro se identificaba con muchas de las ideas centrales de Perón, al final prevaleció su desconfianza hacia un caudillo militar.”
“Muchos años más tarde, Castro explicó por qué motivo su vinculación con el peronismo no prosperó, a pesar de que respaldaba “sus apelaciones a las masas, su lucha contra los oligarcas”. Fue, dijo Castro, “porque la mayoría de nuestra prensa, copiando las consignas de los Estados Unidos, había inculcado durante años en nosotros, esas reservas”.
 Rogelio García Lupo.  Periódico Clarín, 26 de noviembre de 1916.
[9] Bernardo Vega.  1999.  Los Estados Unidos y Trujillo: los días finales, 1960-61: colección de documentos del Departamento de Estado, la CIA y los archivos del Palacio Nacional Dominicano.  .  Publicaciones de la Fundación Cultural Dominicana.  Santo Domingo
[10] Trujillo, Flor de Oro (2009), Memorias, p. 21.

Thursday, December 29, 2016

SECUESTRO Y MUERTE DEL SINDICALISTA MAURICIO BÁEZ DE LOS SANTOS

NOTIHISTORIADOMINICANA

Mauricio Báez

Por: Dr. Francisco M. Berroa Ubiera
Historiador

¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales
¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales
¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que los trae el pensamiento
¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro
Rubén Blades

El Extraño o Matasiete
Cinco  reconocidos lúmpenes cubanos, militantes de una banda seudo-revolucionaria denominada “Acción Revolucionaria Guiteras” (ARG) fueron los responsables directos del secuestro y asesinato del líder sindical dominicano Mauricio Báez De Los Santos la noche del 10 de diciembre de 1950.  Los señores: Glicerio Segundo Castellanos Martínez (a) El Negro, Jesús González Cartas (aliases) El Extraño y/o Matasiete, Marcos Antonio Hirigoyen, y, los  pandilleros consuetudinarios Luis Fernández de la Cámara (a) Ojos Gachos y el cruel Policarpo Soler Cruz, actuando para el régimen de Trujillo,  lograron convencer a Mauricio Báez para salir de la casa ubicada en la calle Cervantes No. 8, Reparto Sevillano, de la ciudad de La Habana, Cuba, desapareciéndolo para siempre.
Todo el mundo sabe, por presunción lógica, que la orden para el secuestro y asesinato del líder sindical dominicano  Mauricio Báez De Los Santos,  quien vivía exiliado en Cuba, fue dada por el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo Molina al entonces diplomático dominicano Félix W. Bernardino.

Dictador Rafael Trujillo
El profesor Roberto Cassá en su ensayo biográfico titulado: “MAURICIO BÁEZ, LÍDER DEL PROLETARIADO” escribió lo siguiente:
“Parece que sus discursos radiales seguían teniendo impacto en el interior del país, lo que motivaba la preocupación de Trujillo por no haber logrado que se esfumase su popularidad entre los trabajadores. Esto lo llevó a la decisión de ordenar su asesinato, para lo cual instruyó a Félix W. Bernardino, diplomático en La Habana encargado de actividades criminales, para que asegurase el cumplimiento de la orden. Es probable que se agregase un ingrediente que contribuyó a la decisión: las alusiones peyorativas en los discursos de Báez a la personalidad de Trujillo, lo que este veía como insultos a su honor.”
“Bernardino contrató a un grupo de políticos cubanos vinculados al gobierno de Carlos Prío Socarrás, los cuales habían degenerado en el gangsterismo. Ello explica que los hechos nunca se establecieran de manera precisa en las indagaciones judiciales. Refiere Francisco Henríquez, quien había seguido sosteniendo relaciones amistosas con Báez, que existen suficientes evidencias de que el ejecutor del crimen fue Jesús González, El Extraño, quien había sido uno de los dirigentes de la Acción Revolucionaria Guiteras, grupo que había terminado en una práctica delictiva. No debió resultar casual que sus integrantes se distinguieran en la ofensiva que desplegó el grupo gobernante del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) contra el sector comunista del movimiento obrero cubano. Pero detrás de El Extraño, según rememora Henríquez, también se dijo que se encontraba Eufemio Fernández, un conocido hombre de acción vinculado al gobierno de Cuba, quien había sido uno de los cabecillas de los intentos expedicionarios contra Trujillo en los años previos. Se supuso esta conexión, pues Báez fue convencido por sus raptores de que lo mandaba a buscar Cotubanamá Henríquez, hijo de Francisco Henríquez y Carvajal, prominente político cubano y activista del exilio dominicano, quien tenía un programa radial en el cual el líder obrero a menudo intervenía. Se rumoró que Bernardino hizo entrega de 30,000 dólares por el servicio, cifra exorbitante en la época. El cadáver nunca fue encontrado y se ha pensado que fue colocado en una viga de un edificio en construcción.”[1]

Un reconocido escritor cubano: Pablo LLabre Raurell, en su artículo titulado “El asesinato del líder obrero Mauricio Báez”[2]  hace referencia a sus asesinos, todos agentes pagados por Trujillo.  Se sabe que:
“Al menos uno era conocido o amigo suyo. Luego de una breve plática lograron, mediante engaño, que los acompañara. Mauricio montó junto a ellos en el auto que los había traído y marcharon hacia un lugar desconocido, del que nunca regresó. Fue asesinado. Su cadáver jamás se encontró.  Los testimonios de vecinos y familiares de la víctima lograron identificar a Glicerio Segundo Castellanos Martínez (a) El Negro, entre los individuos que visitaron a Mauricio la fatídica noche.  Segundo Castellanos (a) el Negro, perteneció a la organización Acción Revolucionaria Guiteras (ARG), a las órdenes del Extraño[3]. Obtuvo una plaza de chofer en la empresa Autobuses Modernos SA, por recomendación de uno de los principales lugartenientes de González Cartas, Vicente Lerruz Kairos (a) El Italianito.”

Aparte de Glicerio Segundo Castellanos Martínez (a) El Negro, los demás implicados en el caso fueron, Jesús González Cartas (aliases) El Extraño y/o Matasiete, Marcos Antonio Hirigoyen, y los  pandilleros consuetudinarios Luis Fernández de la Cámara (a) Ojos Gachos y el cruel Policarpo Soler Cruz, quien dirigía el grupo de los sanguinarios matones cubanos.
Los sometidos a la justicia por este hecho fueron encausados bajo el expediente judicial No. 1225-1950 del Tribunal de Urgencia de La Habana, el cual incluía a los bandoleros: Glicerio Segundo Castellanos Martínez (a) El Negro, Jesús González Cartas (a) Matasiete y/o El Extraño, conjuntamente con Marcos Antonio Hirigoyen, entre otros, pero con ninguno de ellos se hizo justicia.  De acuerdo con el coronel Orlando Piedra, quien dirigió el famoso “Buró de Investigaciones” de Cuba : “Según el propio «Matasiete»-refiriéndose a Jesús González Cartas-, eliminó a Báez por ser un agente Trujillista en Cuba. (….) En Dominicana se recuerda a Báez como héroe del movimiento obrero dominicano. El secuestro y asesinato de Mauricio Báez fue pagado por Trujillo, vía al pagacuentas que tenía para esos menesteres, Policarpo Soler Cruz.” [4]
Sobre el cadáver de Mauricio Báez se ha dicho que:
“….a raíz del suceso surgieron distintas versiones. Una señala que el cuerpo fue atado a un bloque de cemento y arrojado al mar. Método utilizado con frecuencia por los grupos gansteriles. En otra dan como posible que el cadáver esté dentro de la estructura de un edificio en construcción. Una tercera versión sugiere que Báez fue llevado en avión de un aeropuerto en la provincia de Camagüey (en finca propiedad del ex-general Pérez Dámera) a la República Dominicana y entregado a Trujillo. Esta opinión establece como ejecutor al ex-congresista, Eugenio Rodríguez Cartas.”

Gral. Genovevo Pérez Dámera
Su posible traslado al país pudo ser cierto, porque todo parece suponer que la persona que medió entre Félix W. Bernardino y El Extraño fue Policarpo Soler Cruz quien tenía ciertas facilidades para utilizar aeronaves para realizar vuelos al exterior desde el aeropuerto oriental de Santiago de Cuba y desde una finca que era propiedad del general Genovevo Pérez Dámera.
Policarpo mantenía un fuerte vínculo con Trujillo, y con los servicios de seguridad dominicanos, en tanto había demostrado eficiencia para cometer crímenes internacionales y había realizado varios  operativos de sicariato político  en Honduras, Guatemala, Cuba, Santo Domingo y Haití.


Coronel Orlando Piedra
El coronel Orlando Piedra Negueruela, oficial de inteligencia que fue Jefe del Buro de Investigaciones de Batista, ha dicho sobre Policarpo Soler Cruz lo siguiente: “Uno de los asesinos más terribles que ha conocido la historia de Cuba. Enganchado a los cuerpos policiales por el general Benítez en la década de los años treinta. Fue uno de los autores de la muerte del sindicalista dominicano. Mauricio Báez.”[5]

El Gordo y El Flaco
El compañero inseparable de Policarpo Soler fue el gánster cubano Orlando León Lemus (a) El Colorado, esta pareja de matones fueron  conocidos en los años cuarenta del siglo pasado como “El Gordo y El Flaco”. 


Nota y referencias:


[1] Cassá, Roberto.2014. Personajes Dominicanos, Tomo II, AGN Vol. CCIX, y Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Santo Domingo, P. 374-375.
[2] http://apicladecana.blogspot.com/2016/10/el-asesinato-del-lider-obrero-mauricio.html
[3] El Extraño o Matasiete fueron los  apodos usados por el sicario cubano Jesús González Cartas quien participa en el operativo criminal contra Mauricio Báez (Nota de Francisco Berroa).
[4] Daniel E. Raimundo (1994) en su libro titulado "Habla el Coronel Orlando Piedra" Ediciones Universal,  Miami, P. 202.
[5] Ibidem,  P. 224